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viernes, mayo 27, 2011

Entre el pragmatismo y los principios


David Sanger considera que Barack Obama respaldó a Hosni Mubarak hasta que fue evidente que la milicia egipcia no lo seguiría haciendo más. Creo que no es justo el comentario. Es sabido que los funcionarios del Departamento de Estado aconsejaban la línea pragmática tradicional y que había división en la Casa Blanca conforme se hizo evidente el fuerte apoyo popular a la revuelta civica, creo que en ese momento el presidente de Estados Unidos se dejó llevar por sus institntos, apoyar a la gente, cuya causa se consideraba legítima, aún a costa de una aliado de dudosas credenciales democráticas, con quien no tenía ningún compromiso personal y que se resistió hasta el final a declinar. El reto viene ahora, mantener la congruencia que se expresa en el discurso cuando los hechos parecen sugerir un curso de acción, o inacción, más cauteloso.

¿Qué hacer cuando el dictamen democrático se niega a ser acatado por los tiranos, en particular en Yemen y Siria, sin descontar a Bahrein e Irán, cuya juventud ha tomado riesgos ilusionados en el apoyo estadounidense y europeo? Como bien apunta Sanger:"Even inside the White House, some officials were at pains to explain why Saudi forces rolling into Bahrain merited a mild news release, but Muammar el-Qaddafi’s forces in Libya were bombed."

En su discurso para marcar la que será su política ante la llamada "primavera árabe" Obama afirmó que era el momento de entender que los intereses no deben reñir con los principios: "Even in the hardest cases... there must be no doubt that the United States of America welcomes change that advances self-determination and opportunity... After decades of accepting the world as it is in the region... we have a chance to pursue the world as it should be." Sanger, no obstante, se muestra escéptico: "Which American president are they dealing with?" Su respuesta apunta a un repliegue final de los principios frente a la realpolitik:
If the royal family in Bahrain continues to listen to King Abdullah of Saudi Arabia — who sent troops into Bahrain to make sure that any threat to his neighbor would be met with maximum force — does the president openly split with the Saudis? That seems highly unlikely at a time of $4 a gallon gas and a growing threat from Iran.

sábado, mayo 21, 2011

Política para el medio oriente


Afirma Barack Obama, en discurso pronunciado en Washington, que hemos sido testigos de un cambio extraordinario en el Oriente Medio y África del Norte donde el pueblo ha salido a las calles para exigir sus derechos humanos básicos y pregunta: ¿Qué papel desempeñará Estados Unidos a medida que esta historia se desenvuelve? ¿Qué principios deberán guiar su actuación?

Sostiene que el status quo no es sostenible, que las sociedades unidas por el temor y la represión quizá ofrezcan la ilusión de estabilidad por un tiempo, pero que están construidas sobre fallas estructurales que, tarde o temprano, llevarán al colapso. Al hacerlo, observa que una estrategia basada exclusivamente en la consecución de intereses no llenará estómagos vacíos ni permitirá que la gente se exprese libremente, por lo que si no se respaldan las aspiraciones más extensas de la gente se alimentarán sospechas de que Estados Unidos va en pos de sus intereses particulares a costa de los intereses de los demás.
 
Anotando las ideas que nos parecieron relevantes del discurso, los principios que propone como guía del actuar de la política de Estados Unidos en la región son los siguientes:
  • Será política de Estados Unidos promover la reforma en toda la región y apoyar transiciones hacia la democracia.
  • Estados Unidos se opone al uso de violencia y represión contra los pobladores de la región. Habrá oposición a cualquier intento por cualquier grupo de restringir los derechos de otros y de aferrarse al poder por medio de la coerción, más no en el consentimiento.
  • Estados Unidos apoya un conjunto de derechos universales: libertad de expresión; la libertad de asamblea pacífica; la libertad de culto; la igualdad para hombres y mujeres ante la ley y el derecho a escoger a los propios gobernantes.
  • Se respaldará el libre acceso al Internet y el derecho de los periodistas a ser oídos. En el siglo XXI la información es poder; no es posible esconder la verdad, y a fin de cuentas, la legitimidad de los gobiernos dependerá de ciudadanos activos e informados.
  • Las divisiones sectarias no necesariamente deben llevar al conflicto. La intolerancia sólo puede causar sufrimiento y estancamiento.
  • La democracia no se basa sólo en elecciones, sino en instituciones sólidas y responsables, y el respeto de los derechos de las minorías.
  • No fue sólo la política lo que hizo que los manifestantes se volcaran a las calles. Lo decisivo para muchos es la incesante preocupación de alimentar y mantener a su familia.
  • Es importante enfocarse en el comercio y no sólo en ayuda; en inversión y no sólo en asistencia. El objetivo debe ser un modelo en que el proteccionismo da lugar a la apertura, en que unos pocos pasan las riendas del comercio a numerosas manos, y en que la economía genera empleos para los jóvenes. 
  • Las bases del respaldo de Estados Unidos a la democracia serán asegurar la estabilidad financiera, promover la reforma, e integrar mercados competitivos unos con los otros, y con la economía internacional.
  • La prosperidad requiere derrumbar los muros que impiden el progreso: la corrupción de las élites que les roban a su propio pueblo; la burocracia que impide que una idea se convierta en una empresa; el nepotismo que distribuye la riqueza en base a la tribu o la secta.,
  • Ell conflicto entre los israelíes y los árabes se ha cernido como una sombra sobre la región. En esta coyuntura en que los pueblos del Oriente Medio y África del Norte están desechando las cargas del pasado, esforzarse por una paz duradera que termine el conflicto y resuelva todas las reclamaciones es más urgente que nunca. La comunidad internacional está harta de un proceso interminable que nunca produce resultados.
  • El compromiso con la seguridad de Israel es inquebrantable. Habrpa firmeza ante los intentos de dirigir toda crítica hacia Israel en foros internacionales. Pero es importante que digamos la verdad: el status quo no es sostenible, Israel también debe ser audaz en sus acciones para avanzar una paz duradera. El sueño de un estado judío democrático no puede hacerse realidad mediante una ocupación permanente.
  • El pueblo palestino debe tener el derecho a la autodeterminación y alcanzar su pleno potencial como un estado soberano y contiguo.
  • Estados Unidos cree que las negociaciones deben producir dos estados, un estado palestino con fronteras permanentes con Israel, Jordania y Egipto, y un estado israelí con fronteras permanentes con Palestina. Las fronteras entre Israel y Palestina deben basarse en las fronteras de 1967 con demarcaciones mutuamente acordadas.
  • Quedan dos asuntos que suscitan emociones profundas: el futuro de Jerusalén y de los refugiados palestinos. Pero avanzar ahora sobre las bases de territorio y seguridad proporcionará los cimientos para resolver esos dos asuntos.
La transcripción del discurso, en inglés, se puede consultar The Guardian; en español en este enlace de la embajada estadounidense.

jueves, marzo 03, 2011

La codicia del petróleo


El pueblo no debe ser forzado a pagar por los errores de sus gobernantes, prescribe Recep Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía, al advertir que cualquier sanción o interferencia en Libia que tenga como resultado un castigo a la población puede dar lugar a problemas que resultan inaceptables.

Nadie debe adelantarse a planear intervenciones motivadas, más que en razones humanitarias, en el interés de hacer negocios al emplear fuerzas armadas y exportar obras y trabajo, a la manera de una inversión con rendimientos a cargo del petróleo libio; la codicia del petróleo, afirma el primer ministro, puede llevar a paises extranjeros a nublar su juicio en estos momentos:
No one should calculate over oil wells in these countries - there is the problem... If we are going to talk about democracy, basic rights and freedoms, and willing to make suggestions, let’s talk about these - not calculate the oil, because the bill, the price of this would be very heavy"
Hasta allí llega la cita publicada originalmente en el New York Times, donde la leímos, y que rescatamos en este lugar, toda vez que luego sería eliminada en la nota correspondiente a la noticia en su sitio de internet; más no terminó así la critica intervención de Tayyip Erdogan, según atestigua el sitio London Times que añade a las palabras transcritas en el párrafo precedente la oración con el ejemplo acusador de Irak: "... as we all have seen very clearly in Iraq with the mess Blair left behind."

Lo señalado constituye un rudo y quizá merecido apercibimiento a Occidente que pone en tela de duda la sinceridad de su disposición a practicar la defensa de los derechos humanos y a promover la democracia, a menos que venga acompañada tal empresa de una ventaja económica fundada en los recursos naturales de las sociedades cuya "protección" pretende justificar la intervención.

sábado, febrero 26, 2011

El discurso del tirano: reflexiones schmittianas

Los pensadores sobre la política que se consideran clasicos, así sea uno cuyo "clasicismo" sea tan controvertido  como lo es en el caso de Carl Schmitt, nos proporcionan conceptos y máximas que ayudan a reflexionar sobre los sucesos contemporáneos. Para echar mano en nuestros días de las categorías de Schmitt de manera provechosa, hay que hacerlo bajo una óptica proporcionada por gafas democráticas, salvo que nos contentemos con traerlo a la vida sólo para dejar patente cómo pensaba cierta corriente del derecho constitucional que llegó a simpatizar con la idea del estado total, lo que, en el caso de Schmitt, equivaldría a provocar la lluvia sobre un terreno ya muy mojado. Finalmente, todas las teorias son legítimas y ninguna tiene importancia, decía Borges, lo que importa es lo que se hace con ellas.

En este orden de ideas he de comentar que tuve la oportunidad de ver en tiempo real el discurso de Muammar Gaddafi, pronunciado precisamente en estos momentos en que la moneda que habrá de determinar a las fuerzas que se queden con el poder público en Libia se encuentra rotando por los aires. ¡Quedé estupefacto!

Al hacerlo observo a un viejo militar, pretendido padre de un pueblo y héroe de batallas legendarias, que reclama a sus hijos, repentinamente insomnes, la ingratitud manifiesa al exigirle que se largue. Contemplo a un eterno detentador del poder coercitivo furiosamente desconcertado al percatarse que más allá de dicho mecanismo de fuerza cuenta con pocos argumentos para justificar su permanencia al frente de una nación, a cuya ciudadanía nunca consideró con capacidad de interlocución política y que ahora, insolente, se niega a seguir sujeta a la forma existencial que sus progenitores han interiorizado.

Los reflejos del militar acostumbrado al culto forzado recurren al canto de discutibles glorias del pasado y al cobijo de los pendones oficiales para justificar el ejercicio del poder del futuro, sin percatarse de que los héroes terminan su labor con el reconocimiento a su gesta y los honores temporales que lo acompañan pero que al aspirar a convertirse en dioses vivientes derruyen toda leyenda.

El poder que por años se concentró en Libia no dejó espacio para el conflicto político secundario, por lo que hoy en la disputa todo es vital, los combatientes se juegan la soberanía del estado, la supremacía para determinar lo justo y lo injusto, lo pío y lo pecaminoso, se desvanece sin poder ser asida en estos momentos por nadie. En términos schmittianos esto significa que el estatus político se encuentra en receso, ya que no hay en ese territorio un núcleo de decisión y acción que pueda organizar una unidad política, el ser político desfallece y el plasma desperdigado busca el continente que lo vuelva a configurar y que pueda hacer la distinción entre el amigo y el enemigo, esencia de la existencia política.

El adversario combatiente es el agrupamiento humano que hasta hace poco se identificaba como súbdito pero que ahora reclama su lugar como elemento del estado; en Libia la divergencia política es el enemigo que merece la muerte, así lo dice Gaddafi mientras agita las tablas verdes de la ley y sus intolerantes mandatos, que no expresan más que lo que por años ha sido el producto de su autoritaria voluntad, pero es muy cuestionable que en estos momentos sea su querer el que pueda determinar quien sea el enemigo público, actor antagónico al cual sólo puede tratársele en escena mediante la destruccción. La amalgama social se niega a seguir siendo pasivamente configurada y rechaza las ahora sucias manos del configurador obsoleto y sus irritantes intimidaciones. El cuerpo político embrionario reacciona contra la enfermedad que detecta en el dirigente que lo condena, ¿quién tiene en esta circunstancia excepcional el derecho y la fuerza para decidir de manera definitiva quién es el anticuerpo y quién la enfermedad?

Cuando las palabras que recogen los libros de las leyes son las dictadas por la propia lengua la apelación al derecho resulta evidencia de cínismo. El derecho sin legitimidad sólo es formalidad, expresión de los intereses de los poderosos y, en casos de disolución del estado, técnica de conservación sin organización política del poder. No se acude a las normas para hacer eficaz un orden una vez que éste ha desaparecido, lo que se requiere en estas circunstancias es decisión que implante una nueva ordenación social: "Quien domine el caso de excepción, domina con ello el estado", dice Schmitt.

Mientras al auténtico dictador las formalidades jurídicas le estorban, el tirano recurre a ellas para perpetuarse. Su normativa, propia de una situación de excepción, en Libia ha sido durante la regencia de Gaddafi la normalidad. ¿A qué más puede recurrir para afrontar un caso de excepcionalidad si todas las herramientas del control social las tiene desplegadas desde que accedió al poder? El estado de sitio que se vuelve regularidad, al verse amenazado, no tiene escalones adicionales para elevar el acopio de sus recursos de poder salvo la guerra, que cuando se vuelve en la constante es sinónimo del estado de naturaleza. En tal situación no hay soberano ni estado y sin estado no hay derecho que se pueda esgrimir como directriz, de nuevo toda conducta es válida.

"El contenido de la actividad del dictador consiste en lograr un determinado éxito, algo que poner en obra: el enemigo debe ser vencido, el adversario político debe ser apaciguado o aplastado", afirma Schmitt, sin ambargo, a Gaddafi el apelativo de dictador le queda grande desde hace mucho tiempo sino es que desde siempre, la connotación del término rebasa la moralidad de lo que ha sido su actuar. El verdadero dictador, el caudillo llamado a superar una emergencia que amenaza la preservación de la organización política, no acude a normas generales para justificarse sino a la eficacia de su actuar, siempre constreñido a la estricta temporalidad que requiere el estado de necesidad. En Libia no  ha existido dictadura, hubo golpe de estado, tiranía y ahora guerra civil. El dictador tiene a la ruina social como adversario, aquí la crisis es causada por el gobernante vitalicio, la solución a su existencia problemática vendrá de sus adversarios al derrocarlo, de la escisión territorial del estado o de la imposición de una paz teñida de sangre que restaure la tiranía.

Para Carl Schmitt lo irracional terminará por ser instrumento de lo racional; en esta disputa el antiguo rebaño y la mayoría de los observadore acusa de locura al pastor intransigente que con su bastón lanza golpes que ya no intimidan a los resueltos. En el territorio libio no hay racionalidad de estado, ni tecnicidad ni ejecutividad, las tres vías de la auténtica dictadura, sólo se perciben dos pulsiones antagónicas, rencorosas: "me quedo", por un lado, y "lárgate", por el otro, y sin la presencia de la razón no se infiere la posibilidad de un espacio para la negociación.

La coexistencia de dos soberanías en un mismo territorio es imposible, una de ellas será el enemigo interno, conforme a determinación posterior al conflicto, la otra aspirará a ser heredero legítimador de Leviathan y librar a Libia del caos. El juego de máscaras se está desarrollando ante nuestra mirada. Hay fuerza bruta desperdigada por doquier, aspiraciones de libertad revueltas con intereses, cobardes durante años, ahora convenientemente revolucionarios, propaganda de ambos lados y toma de partido por parte de los espectadores de la tragedia, pero ninguno de los extremos puede proclamarse aún soberano e imponer el criterio que decida la circunstancia.

En Libia no se aprecia una lucha de ideas, hay negación de contrarios que sólo puede resolverse mediante la eliminación de uno de ellos, la victoria, si es definitiva, tratará de legitimar al victorioso. En revolución el derecho lo establecen los triunfadores, así hayan sido previamente calificados como sediciosos. En ella hay disponibilidad para morir en el afán de destruir a los hombres que están de parte del enemigo, con el fin último de trastocar los fundamentos jurídicos y resortes de poder del estado, según convenga a los vencedores.

No se trata de un problema de justicia o de moral, simple, pero también gravemente, es un problema de estado y "... si no hay estado posible, hablar de valores como la justicia es ocioso e imposible.", nos recuerda Schmitt. Los precedentes en la historia por la lucha del poder valen políticamente no por la naturaleza de los medios utilizados sino porque triunfaron y se justificaron: "Quien produce la tranquilidad, seguridad y orden es soberano y tiene toda la autoridad."

En este orden de ideas se ve muy difícil la recuperación de la autoridad por parte del megalómano que grita "Libia soy yo", "la revolución soy yo", "el pueblo soy yo", mientras recibe el repudio tanto en el espacio interior, cuya distribución y acomodo político no puede hacer más, como la condena de las fuerzas exteriores que trabajan para construir un nomos de la tierra bajo cuyas premisas morales se exige su expulsión y la de sus semejantes del gobierno sobre seres humanos.






jueves, febrero 17, 2011

El fundamentalismo farsante

El gobierno de Irán pretendió interpretar los movmientos ciudadanos en Egipto y Túnez como una revuelta de inspiración islámica, como se desprende de las declaraciones del ayatollah Ali Khamene:
"Lo que está ocurriendo en Egipto y lo sucedido en Túnez constituyen una señal del despertar islámico en el mundo... No retrocedan antes de haber instaurado un régimen popular basado en la religión islámica... El despertar de un pueblo es una guerra entre dos voluntades, la voluntad del pueblo y la voluntad de los enemigos del pueblo."
Por su parte, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, predijo que Medio Oriente pronto quedaría libre de Estados Unidos y de Israel, luego del levantamiento popular en Egipto: "La nación iraní es su amiga y tienen el derecho de elegir libremente su camino. Irán apoya ese derecho." agregó en discurso conmemorativo del trigésimo segundo aniversario de la Revolución Islámica, mientras una multitud coreaba gritos de "muerte a Mubarak".

Días después, miles de manifestantes cantaron una consigna similar: "muerte a los dictadores", pero esta vez dirigida contra el gobierno iraní que acaba de presenciar las mayores protestas desde 2009. La reacción oficial frente a estos acontecimientos los desnuda como unos embusteros e ignorantes; Ahmadinejad advirtió,  al ser interrogado sobre las marchas convocadas por la oposición y reprimidas con dureza por las fuerzas de seguridad: "Es normal que el pueblo iraní tenga enemigos, ya que es un país que quiere brillar, llegar al éxito y cambiar el sistema de relaciones en el mundo... Claramente existe una gran animadversión, incluso contra el mismo Gobierno. Pero no podrán lograr sus objetivos."

"Estos señores... cayeron en la trampa de Estados Unidos. El Parlamento condena esta acción estadounidense-sionista, antirrevolucionaria y antiiraní de los sediciosos", declaró el presidente de la Cámara iraní, Alí Larijani. "¿No deberían arrepentirse después de haber visto que EE UU, el régimen sionista, los ýmonafeghinesý (hipócritas) y las monarquías apoyaban su acción?", añadió, al anunciar la creación de un comité para "examinar este movimiento contrarrevolucionario". Los miembros conservadores del Parlamento piden que se juzgue a los líderes de la oposición: "Mehdi Karroubi y Mir Mussein Moussavi son corruptos en la tierra y deben ser juzgados", escribieron en un comunicado distribuído a sus compañeros mientras coreaban "muerte", "muerte".

A diferencia de Túnez y Egipto, donde los militares decidieron no disparar contra los ciudadanos, el monopolio de la fuerza en Irán lo ejerce la Guardia Revolucionaria, una especie de Ejército ideológico-religioso cuya fidelidad al régimen se considera sólida. Nota: la caricatura es de Jimmy Margulies.

miércoles, febrero 16, 2011

Miedo a la democracia


¿Se puede profesar amor por algo, fijarlo como modelo y al mismo tiempo tenerle terror? La congruencia indica que no pero, al igual que los políticos chinos, libios, árabes, argelinos, iraníes y otros autócratas, la derecha norteamericana se encuentra "lost in translation" respecto de los acontecimientos en Egipto, lo que pone al partido republicano sin una postura congruente, o de plano reaccionaria, frente al movimiento cívico.

Por ejemplo, el representante por Michigan Thaddens McCotter sin ofrecer argumentos en favor de su tesis, sostiene lo siguiente:
"The Egyptian demonstrations are not the equivalent of Iran's 2009 Green Revolution. The Egyptian demonstrations are the reprise of Iran's 1979 radical revolution... Thus, America must stand with her ally Egypt to preserve an imperfect government capable of reform; and prevent a tyrannical government capable of harm."
El discurso de la libertad pierde su lustre cuando los procesos políticos sólo son aceptables bajo la premisa de que reproduzcan el status quo, se trataría de una libertad condicionada y de una práctica de la política estéril. El temor al cambio privilegia más una actitud propia del conservadurismo que una doctrina democrática. Si a estas fobias se agrega un discurso que propugna una política exterior de fuerza, se vuelve turbio el entendimiento, como acontece al aspirante a la candidatura presidencial republicana Tim Pawlenty:

So when the United States of America projects its national security interests here and around the world, we need to do it with strength! We need to make sure that there is no equivocation, no uncertainty, no daylight between us and our allies around the world. The current administration doesn’t seem to understand this principle. We undermine Israel, the U.K., Poland, the Czech Republic, and Colombia, among other friends. Meanwhile, we appease Iran, Russia, and adversaries in the Middle East, including Hamas and the Muslim Brotherhood. Mr. President, with bullies, might makes right. Strength -- makes them submit. Get tough on our enemies — not on our friends. And, Mr. President, stop apologizing for our country. The bullies, terrorists and tyrants of the world have lots to apologize for. America does not.

La filosofía democrática no es compatible con la intolerancia, que se escoge como opción por Charles Krauthammer: "... under no circumstances should a presidential spokesman say, as did Robert Gibbs, that the new order "has to include a whole host of important non-secular actors." Para esta forma de pensamiento existen manifestaciones políticas exóticas que deben ser proscritas, a pesar de que se manifiesten por un gobierno secular y de libertades:
As the states of the Arab Middle East throw off decades of dictatorship, theirdemocratic future faces a major threat from the new totalitarianism: Islamism. As in Soviet days, the threat is both internal and external. Iran, a mini-version of the old Soviet Union, has its own allies and satellites - Syria, Lebanon and Gaza - and its own Comintern, with agents operating throughout the region to extend Islamist influence and undermine pro-Western secular states. That's precisely why in this revolutionary moment, Iran boasts of an Islamist wave sweeping the Arab world.
¿Cual sería la diferencia en términos democráticos si los proscritos por el gobierno de Josni Mubarak se mantienen en tal estado en el nuevo Egipto? Lo importante es el establecimiento de los principios sobre los que se habrá de construir una nueva constitución, la forja de instituciones que garanticen los derechos ciudadanos y de grupo, el acuerdo de reglas que no hagan depender la vigencia de las libertades del ánimo del gobernante en turno, por muy democrática que haya sido su elección.

Frente a la pregunta de si se podía ser tolerante con los intolerantes Hans Kelsen no dudó en afirmar que en democracia así debía ser, que la manutención y defensa de un régimen que no puede soportar la crítica de sus principios no vale la pena. La intolerancia, la discriminación y el fanatismo político debe ser combatido pero no con la proscripción y el encierro, el racionalismo no puede recurrir al acallamiento de las voces. Exhibir la sinrazón es un camino más arduo, desde luego, pero si no se está dispuesto a recorrerlo nada diferenciaría un sistema político democrático de una simulación autoritaria, a pesar de que existan muchos que no lo comprendan o que, comprendiéndolo, se niegan a aceptarlo.

El pluralismo es una creencia de valor, presupone e implica tolerancia. La libertad política implica una coexistencia y empatía de nuestra libertad con la de otras sociedades y, en congruencia, una resistencia a avalar la falta de libertad, en donde quiera que se encuentre. La democracia y los demócratas confían en los ciudadanos, la juventud egipcia ha mostrado a un grupo amplio de personas que quieren ser ciudadanos, por ello merecen nuestro respaldo sin condiciones.

sábado, febrero 12, 2011

Manual de supervivencia del dictador del siglo XXI


Al observar la reacción de Abdelaziz Bouteflikai en Argelia, según reporta The Telegraph, y hacer un breve recuento de las medidas que se tomaron en Túnez y Egipto previamente a la caída de dichos regímenes, presentamos los siguientes puntos que podrían representar el manual de supervivencia de un dictador para afrontar, gradualmente, manifestaciones ciudadanas en nuestros días:
  1. Si áun no cuenta con ellos, declare estado de emergencia y otórguese poderes de excepción.
  2. Interrumpa o entorpezca las  operaciones de los provedores de servicios de internet y de telefonía celular.
  3. Acceda a cuentas de Facebook y Twitter y elimínelas.
  4. Bloquee los accesos a las ciudades que cuentan con plazas en las que pudieran llevarse a cabo manifestaciones.
  5. Interrumpa los servicios de transporte público.
  6. Intimide y obstruya el trabajo de reporteros extranjeros, especialmente de aquellos que cuentan con cámara de video y fotografía.
  7. Decrete aumentos a los salarios y otorgue subsidios.
  8. De ser el caso, declare que no volverá a reelegirse para un nuevo período de gobierno y prometa reformas para otorgar libertades.
Hasta ahora, dicho manual ha resultado ineficaz y su mero empleo es indicador de un déficit de legitimidad y miedo de un gobierno autoritario a la capacidad de las personas para organizarce y expresar sus ideas. En última instancia los factores determinates parecen ser dos: a) la atención y juicio de la opinión pública internacional sobre los acontecimientos y b) la disposición o no de las fuerzas armadas para reprimir a la ciudadanía.

domingo, febrero 06, 2011

Más sobre democracia e intereses vitales

Una de las grandes tensiones discursivas de la élites estadounidenses tiene que ver con la percepción que desean proyectar (en gran medida para consumo doméstico, lo que abarata el discurso) como líderes del mundo libre, exportadores de democracia y paladines de la defensa de los derechos humanos. Este deseo en la práctica se estrella con la doctrina de los intereses nacionales y de la seguridad colectiva. Es una lucha entre la fidelidad a principios en los que se funda una anhelada autoridad moral, capaz de convencer a otras naciones con ideas tendientes a lograr una mejor organización social en beneficio de los ciudadanos y no sólo con los argumentos de las armas o  de la asistencia económica interesada, frente a las necesidades que parece imporner a una potencia el lugar que ocupa en el mapa de la geopolítica.

Dicha tensión queda expresada por Dick Chenney, a quien nadie reconocería como el mayor demócrata o promotor de los derechos humanos del mundo, pero que fue vicepresidente bajo el período de George W. Bush y conoce varios de los factores que están en juego en medio oriente. En las conferencias llevadas  a cabo para conmemorar el primer centenario del nacimiento de Ronald Reagan señaló que si bien la democracia y las libertades en otros países deben ser celebradas, desde el punto de vista de los intereses de Estados Unidos no son las únicas cosas que deben tomarse en consideración. Respecto a Josni Mubarak no dudó en reconocer algo que a la luz de los acontecimientos puede llegar a ser considerada por algunos como una verdad incómoda: “He’s been a good man, he’s been a good friend and ally of the United States... We need to remember that.” Agrega al respecto:
“I think President Mubarak needs to be treated as he deserved over the years because he has been a good friend — not only of the United States, but a lot of other folks that we do business with, work with and have dealt with too. So you’re looking for a balance here.”
Esta lógica forjada en un contexto de guerra fría quizá resulta obsoleta. Si no se percibe el riesgo de confrontaciones armadas como mecanismo de solución de conflictos, la influencia de las potencias y de los bloques que han formado debe ser una que descanse en la legitimidad moral y en cierta solidez económica, eso lleva a descartar la concepción que ubica en compartimentos distintos la defensa de las libertades y de los gobiernos democráticos y a la razón de estado.

Por otra parte, Sarah Palin, después de haber sido una de las mayores críticas de las fugas de información que han trascendido a través de Wikileaks, y de llamar a Julian Assange terrorista, exige, según se desprende de la difícil lectura de su declaración, que el presidente Barak Obama informe lo que está sucediendo en los entretelones de las negociaciones que se están llevando a cabo en estos momentos para lograr una transición de poder en Egipto:
­It’s a difficult situation, this is that 3am White House phone call and it seems for many of us trying to get that informatio­n from our leader in the White House it it seems that that call went right to um the answering machine. And nobody yet has, no body yet has explained to the American public what they know, and surely they know more than the rest of us know who it is who will be taking the place of Mubarak and I’m not real enthused about what it is that that’s being done on a national level and from DC in regards to understand­ing all the situation there in Egypt. And in these areas that are so volatile right now because obviously it’s not just Egypt but the other countries too where we are seeing uprisings, we know that now more than ever, we need strength and sound mind there in the White House. We need to know what it is that America stands for so we know who it is that America will stand with. And we do not have all that informatio­n yet.
De manera involuntaria Dick Chenney esgrime algunas ideas que podrian servir para ilustrar a quien aspiró a ocupar su cargo:
“It is very hard for some foreign leader to act on U.S. advice in a visible way... If “you tell me as the president of the United States that I’ve got to do X, and you do it publicly, then if I do X, my people think I’m not my own man — I do the bidding of the Americans. It’s exactly the wrong way to go... There is a reason why a lot of diplomacy is conducted in secret. There are good reasons for there to be confidentiality in some of those communications.

viernes, febrero 04, 2011

Expertos, académicos y predicciones


Una de las conferencias llevadas a cabo en el Foro Económico Mundial realizado en Davos unió a Ernesto Zedillo, David Ignatius, Li Daokui, Kishore Mahbubani, Lord Malloch-Brown y Martin Wolf, moderados por Nik Gowing,  para delinear los posibles escenarios que podrían desenvolverse en el futuro inmediato y más allá en el mundo. Los recientes acontecimientos en medio oriente sirvieron de eje en gran parte de la discusión.

Los panelistas aconsejaron prudencia respecto al análisis y proposición de recetas, a veces contraproducentes, para las sociedades actualmemte en ebullición y tener conciencia de que el resultado de los movimientos revolucionarios no necesariamente desembocan en una democracia utópica, ya que las revoluciones, románticamente atractivas en sus inicios, terminan por ser manipuladas por una élite que determinará el derrotero final de la misma. Los gobiernos que corren rmayor riesgo de ser derrocados son aquellos cuyo nivel de crecimiento económico es menor al porcentaje de crecimiento de su población y que descuidan las aspiraciones de su ciudadanía: empleo (principalmente entre los jóvenes), participación política, salud y educación.

Los participantes, que reconocieron que ninguna disciplina de las ciencias sociales ha servido de gran cosa para predecir el desenvolvimiento de las sociedades humanas, se sienten aún con mayor incertidumbre por el factor detonante o acelerador de cambios que representan las tecnologías de la información. No obstante, aquí están algunas de sus predicciones:
  • Existen elementos que presentan a la próxima década como una de grandes oportunidades de prosperidad y avance para la humanidad, como la poca probabilidad de guerra entre potencias.
  • El crecimiento económico asiático puede impulsar al mundo en ese mismo sentido.
  • El poder e influencia económico se inclina de oeste a este.
  • Los tomadores de decisiones en Occidente no pueden imponer más la agenda y deben prepararse para aceptar un cambio en las reglas del juego.
  • China debe asumir la responsabilidad que le corresponde en este nuevo escenario que se ha configurado.
  • En un mundo irremisiblemente interdependiente el multilateralismo se habrá de revitalizar y la responsabilidad dispersarse.
  • Los estados deberán limitar el alcance de su soberanía a efecto de resolver problemas que no pueden afrontar de manera individual.

jueves, febrero 03, 2011

Lenguaje, revoluciones y otras cosas


Robert J. Elisberg usa una letal ironía para evidenciar el lenguaje jactancioso y tremendista de algunos dirigentes y miembros del Tea Party que, animados por sus patrocinadores, gustan de referirse a su movimiento como una "revolución", en vez de una manifestación típica de ciudadanos y grupos de interés que los animan:
A quarter-million people randomly taking to the streets. No one dressed up in funny costumes and hats. No tea bags worn. Visceral, guttural, raw human outrage against one man's 29-year dictatorship while living under "emergency law" for 43 years.No voters upset that they lost an election two years earlier. Nobody angry that the government is trying to force national health care on them. Not one poster of Adolf Hitler. No professional lobbying organization putting together Official Protest Parties. BYOB. No national TV network rallying its viewers with directions on where to meet and directions on how to get there. Students and young people converging totally of their own accord, even as Internet accounts are turned off, even as phone service is turned off. Middle-class, middle-aged people eventually joining in. Ultimately making it a national cause. That's a revolution... 
Los revolucionarios de utilería, cuya vida nunca peligra ni peligrará, resultan ser peones en un tablero de ajedrez cuya existencia ni siquiera perciben:
Billion dollar corporations paying to organize people so they'll complain about taxes also isn't a revolution. It's what billion dollar corporations do. They only pray they'll find customers gullible enough to not realize they're being used as pawns. But then, that's why God created marketing departments, to come up with a cute, endearing "Tea Party" brand name... and bamboozle otherwise mature people into dressing up. And flim-flam them into seriously believing that they're not only part of something, they're part of a "Revolution!"
Por cierto que la crítica de fondo de Elisberg rebasa el contexto político estadounidense y es fácilmente aplicable en cualquier latitud del planeta. Una vez más, las palabras sirven para revestir actos ordinarios de política con la elegancia de prendas retóricas, insuficientes a los ojos del buen observador para cubrir la desnudez de los miembros de la corte y de los reyezuelos burdos y corporaciones interesadas en torno a los cuales giran.

miércoles, febrero 02, 2011

¿Ovni sobre Jerusalem?

<a href="http://video.uk.msn.com/?mkt=en-gb&vid=73059915-3006-4be0-aa2a-f2f8a64f53a1&from=en-gb&fg=dest" target="_new" title="UFO hovers over Jerusalem">Video: UFO hovers over Jerusalem</a>

El artificio de las palabras

Las palabras pretenden informarnos, emocionar, dirigirnos, embrujar, son el conducto por el que circulan nuestro amor e ira, nuestro conocimiento y superchería, nuestra política, religión y poesía. A veces son indignas, desbordadas por el sentimiento e intelecto, por lo que habrá que amoldarlas a golpes para forzarlas a la utilidad, otras  veces nos veremos obligados, cual Ulises ante las sirenas, a buscar la manera de darles la vuelta para no caer hechizados ante sus cantos de perversidad, finalmente las palabras son  rameras que se prestan a las fantasías y espejismos de cualquiera que las posee.

No nos dejemos encantar por ellas, porque las palabras muchas veces son quimeras, que no reflejan lo que es ni lo que pensamos, sino lo que los demás quieren que sea, una mera ofuscación. Su fascinación puede provocar o detener una guerra, atizar o apagar el fuego de una revolución, al convertirlas en justicia emancipadora o en anarquía, pecado y devastación. Sirven para liberar lo mismo que para esclavizar, felices de ser toqueteadas por los dedos caprichosos del flautista seductor. Habrá entonces que cogerlas del rabo, para que chillen, como aconseja Octavio Paz, azotarlas, atosigarlas, hasta hacer que hablen con la verdad.

Este esfuerzo al que nos apremia el poeta es el que pide, ¡exige!, Mona Eltahawy, periodista e insurgente egipcia, ubicada en medio de la historia: "I urge you to use the words 'revolt' and 'uprising' and 'revolution' and not 'chaos' and not 'unrest, we are talking about a historic moment... Egyptians want to fix Egypt, they don't want to destroy Egypt." Mientras lo dice, la cadena televisiva gubernamental difunde imágenes de daños en El Cairo acompañadas de una palabra, aparentemente descriptiva pero, en el fondo, hobbesianamente incitadora: ¡Caos!

domingo, enero 30, 2011

Egipto: democracia e intereses vitales



sábado, enero 29, 2011

Las barbas del vecino

El gobierno chino ha bloqueado el resultado de cualquier búsqueda relacionada con la palabra "Egipto" en su red social Sina, que funciona a la manera de Twitter en dicho país y cuenta con cincuenta millones de usuarios. Si se solicita una búsqueda con el nombre de la nación norafricana aparece la leyenda siguiente: "De acuerdo con leyes relevantes, regulaciones y políticas, los resultados de la búsqueda no se pueden mostrar".

Las noticias que se proporcionan en los sitios de noticias chinos sobre el movimiento civil egipcio han recibido una atención secundaria. El partido comunista chino, con el pecado de Tiananmen sobre su conciencia, es "sensible" a la difusión en su territorio de movimientos de insurgencia ciudadana.

Por otra parte, el rey de Arabia Saudita, Abdallah Ibn Abdulaziz al Saud, al ofrecer su apoyo al atribulado Hosni Mubarak, acusa que los manifestantes desean desestabilizar Egipto, nación de "arabismo e  Islam", con ideas extrañas:
No Arab and Muslim human being can bear that some infiltrators, in the name of freedom of expression, have infiltrated into the brotherly people of Egypt, to destabilize its security and stability and they have been exploited to spew out their hatred in destruction, intimidation, burning, looting and inciting a malicious sedition.

viernes, enero 28, 2011

Contradicción egipcia

En el contexto de la reciedumbre de las protestas ciudadanas, a pesar del toque de queda y de la presencia del ejército en las calles de El Cairo, el presidente de Egipto Hosni Mubarak dice, en mensaje a la nación, que defenderá las libertades de los ciudadanos, a la vez que cambiará de equipo de gobierno:"I will ask a new govt tomorrow to work for Egyptians, I will fight for Egypt's freedom that I promised to preserve."

Mientras tanto, Craig Labowitz, científico especialista en sistemas de seguridad de internet, presenta la siguiente gráfica que muestra el bloqueo a la comunicación desde Egipto y hacia Egipto entre ayer y hoy:

martes, diciembre 07, 2010

Crónicas de lo irracional

Un nutrido grupo de rabinos del más alto nivel jerárquico en Jerusalem acaban de expresar su apoyo a una determinación religiosa que prohíbe rentar o vender propiedad a personas que no sean de origen judío, a pesar de que se trate de ciudadanos del estado de Israel. Esta criticable vuelta al pasado, pero en un irónico sentido inverso, se presenta como respuesta a un pretendido "problema" de sobrepoblación árabe en tierra santa que bajo su perspectiva amenaza destruir lo que llaman "the city´s social fabric" y tiene como objetivo final proteger la identidad judía de Israel frente a esta invasión de "gentiles".

Afortunadamente el primer ministro israeli, Benjamin Netanyahu, denunció de inmediato la iniciativa: "This must not happen in any democratic nation, and certainly not in the Jewish and democratic state of Israel." Esta condena ha sido compartida por otros grupos sociales en el mismo Israel.

sábado, septiembre 18, 2010

Crónicas de lo irracional


¿Todo estado debe tener derecho a desarrollar tecnología que le permita construir armas nucleares? La respuesta, si se parte de un contexto formal de igualdad, debe ir en el sentido de que todos los estados tienen los mismos derechos. Es el discurso que algunos han expresado para repudiar el control, a través de observadores o visitadores de la Organización de las Naciones Unidas, que Estados Unidos y otras naciones impulsan sobre los programas nucleares de Irán y Corea de Norte. ¿Soberanía o seguridad colectiva?, esa parece ser la disyuntiva, sobre la cual no parece razonable pronunciarse desde la comodidad de los conceptos formales, sin atender, como diría Nicolás Maquiavelo, "la realidad efectiva de la cosa".

Después de la reacción del Presidente de Irán a la condena internacional a la sentencia de muerte por lapidación a una mujer iraní acusada de adulterio y de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la cual sostiene, sin ofrecer pruebas, que el ataque al World Trade Center del 11 de septiembre de 2001 fue fraguado por una conspiración de fuerzas oscuras de Estados Unidos para apoyar a Israel, al menos en el caso de Irán yo estoy por la seguridad colectiva.

viernes, septiembre 03, 2010

La "prostitución" de Carla Bruni


Además de ser la tortura de Woody Allen y la primera dama más atractiva del planeta Carla Bruni se las ha arreglado para causar la furia del fundamentalismo religioso por el siguiente escrito relacionado con la condena a muerte de  Sakineh Mohammadi Ashtiani en Irán por cometer adulterio:
Querida Sakineh,

¡Condenada a ser sepultada viva, y después lapidada! ¡Su hermoso rostro, destrozado! Sus ojos llenos de dolor y dignidad, su frente, su cerebro, su alma... transformados en blanco de lanzadores de piedras, aplastados, pulverizados, destrozados... ¡Horror y consternación! Esta imagen de pesadilla que nos trastorna, esta imagen que nos aterroriza y que parece salida de la noche de los tiempos, esta increíble tortura corre pues el riesgo de volverse real.

Por razones oscuras, con fría rabia, seres semejantes a usted y a mí así lo han decidido, Sakineh. Seres que se arrogan el derecho de vida y muerte sobre aquellas que no les obedecen.

¿Cómo callar después de haber tomado conocimiento de la sentencia que fue pronunciada en su contra? Lo que puede sucederle a usted lastimará profundamente a todas las mujeres, a todos los niños, a todos aquellos que abrigan sentimientos humanitarios. Y, peor aún, usted no es la única que se encuentra en peligro de padecer este increíble suplicio...

No veo qué bien puede salir de esta ceremonia macabra, sean cuales sean las justificaciones jurídicas esgrimidas.

Derramar su sangre, privar a sus hijos de madre, pero ¿por qué? ¿Por lo que usted vivió, porque usted alguna vez amó, porque usted es mujer e iraní?

Todo en mí se niega a aceptar esto. El pueblo iraní forma parte de las naciones más antiguas y más notables del planeta. No entiendo cómo los herederos de una gran civilización hecha de tolerancia y refinamiento pueden ser infieles a esa herencia milenaria.

Sus jueces deben saberlo, Sakineh, su nombre se ha convertido en un símbolo para todo el planeta. ¿Entenderán ellos que, sea cual sea la época, sea cual sea el lugar, nunca podrán lavarse las manos de semejante crimen?

Estoy orgullosa de vivir en un país en el cual la pena de muerte ha sido abolida. Por mucho tiempo, formó parte de neustras leyes y puedo decirle que esa abolición fue una victoria democrática, muy importante para el conjunto de nuestro pueblo. ¿Y si esa victoria fuese también la suya? ¿Y si la Nación iraní le diese la espalda a esta bárbara costumbre?

Ruego para que la justicia de su país sepa dar muestras de clemencia hacia usted, así como hacia las otras víctimas que podrían padecer el mismo suplicio. En Francia, los niños aprenden en al escuela que la clemencia es la principal virtud de los gobernantes.

Desde el fondo de su celda, sepa que mi marido abogará por su causa sin descanso y que Francia no la abandonará.
Se podrá decir de Bruni lo que se desee menos que en este caso no le asiste la razón, ¡ah, la razón! propiedad intelectual incompatible con el fundamentalismo de cualquier signo, acostumbrado a imponer sus valoraciones por autoridad y no por convencimiento. Ante el señalamiento de Bruni y de otros muchos más, entre ellos Bernard-Henry Lévy y Bob Geldof, los radicales de la teocracia sólo han atinado a esgrimir como argumento la descalificación ad hominen llamándola "prostituta", haciendo con ello más evidente la ausencia de premisas que sustenten sus juicios.

Se recurre a la condena moral de la conducta personal del denunciante para esconder la arbitrariedad propia, al arropamiento en caducas concepciones de nacionalismo y soberanía para pretender rodear con una valla de impunidad a la barbarie para exentarla de la crítica: "Independent nations do not allow other countries to interfere in their judicial affairs... Western nations must not pressurise and hype [the case] up.", clama el ministro de relaciones exeriores ante el señalamiento inquisitivo universal.

Pareciera que las mujeres pensantes merecen el desprecio de los líderes religiosos fundamentalistas, culpables ellas de insolencia al asumirse abiertamente como seres con ideas, que cuestionan las tradiciones, con carácter y libres como el que más; ante tal atrevimiento consideran legítimo propalar pretendidos secretos de alcoba, obsesión oculta de toda mojigatería, para defender la puridad de la conciencia manchada y exhibida frente al espejo.

Nadie puede declarar inocencia o culpabilidad en un caso que se desconoce, pero sí afirmar la crueldad del castigo, anidar la sospecha de que la nujer no tiene posibilidad de un juicio justo en una sociedad dominada en la esfera pública por un fundamentalismo religioso que no entiende de derechos humanos, influencia infecciosa de occidente, que sólo sirve para hacer "escándalos".

Frente a la molestia manifestada en Francia por los calificativos dirigidos a la primera dama la respuesta de los ayatolas no pudo haber sido más deleznable, no sólo es una ramera: "De hecho, ella misma merece morir". Se manifiestan en toda su desnudez los riesgos que motivaron a Voltaire, hace siglos, a denunciar como principio intrínseco de todo fundamentalismo el que se expresa en la frase "¡piensa como yo o muere!; como apunta Fernando Savater al reflexionar sobre temas relacionados: "Practican lo que Michael Oakeshott llamó en un ensayo memorable la “política de la fe”, es decir, tratan de imponer gubernamentalmente la perfección social según la guía de quienes ya vieron la luz de la verdad."

En este orden de ideas, para el discurso oficial iraní estamos frente a una medida que resulta necesaria para conservar la cultura, las tradiciones y los valores propios, de manera que la lapidación, "... aunque pueda parecer cruel, enseña la importancia de los valores familiares." Curiosos valores aquellos cuya mera enseñanza justifica la crueldad. Quizá ya es momento de dar de baja la referencia a los "valores familiares" como argumento en los asuntos públicos, toda vez que con ellos se han pretendido justificar las ideas más exóticas, desde la prohibición de libros, pasando por restricciones a la privacidad hasta llegar a la aplicación de penas inusitadas. Como decía Alf Ross al hablar del empleo indiscriminado del término justicia, "hay que desconfiar de una idea que puede ser utilizada para defender cualquier cosa". El discurso fundamentalista tanto en occidente como en oriente recurre a las mismas ideas.

En el caso que nos ocupa, no he escuchado o leído entre las injurias de los lideres religiosos de Irán argumento alguno oponible a la crítica de Carla Bruni, seguramente porque no los hay. ¿Bajo qué argumento se puede arguir la superioridad de una tradición que no ha sido matizada por un proceso de secularización e ilustración y que hace sufrir publicamente a personas que en la privacidad no la respetan? Tristemente, en una sociedad dominada por los fundamentalismos, como es la Irán de nuestros días, sólo se puede ejercer la libertad de manera subrepticia, tras el velo que, más que ocultar el rostro incitador al pecado de las mujeres, trata de obstruir la mirada de sus autoridades políticas y religiosas sobre la vida privada de las personas.

La carta inflamatoria y otras iniciativas semejantes representan la universalización de una especie de moral crítica, azote de los usos y costumbres sin sostén racional, puesta en evidencia por la notoriedad de Bruni que utiliza su estatus de celebridad para defendr una causa abrazable por todos. Curioso que en este caso una cantante y modelo tenga más autoridad moral para defender derechos humanos en medio oriente que la mayor potencia del mundo, la cual aún mantiene la pena de muerte como posibilidad sancionatoria.

Creo que tenemos el deber de fomentar la universalización de los derechos humanos y denunciar el fundamentalismo donde quiera que se encuentre, sin importar que líderes religiosos obsoletos y fanáticos de mentalidad caduca se retuerzan a gritos y nos califiquen como patrocinadores o integrantes de un inmenso prostíbulo, que para su angustia, pero beneplácito nuestro, es cada vez más grande.