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domingo, marzo 25, 2012

Humanidad


El maestro Ángel Gabilondo Pujol hace conjuros por que en nuestros días se manifieste una actitud autenticamente humana, entendida ésta como una de consideración, de atención, de sensibilidad para con los otros, para con el bien o el mal ajeno, lo que otros, por ejemplo Jeremy Rifkin, denominarían "empatía". Para el catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid el adversario parece ser el egoísmo, toda vez que llama a no reducirnos al limitado contexto de lo que nos afecta de manera inmediata, a ver "más allá incluso del limitado horizonte de nuestra existencia". Esta trascendencia obliga a entender a la humanidad desbordando nuestras circunstancias temporales, de lo que existe y de lo que ha existido:
Hemos de pensar que pertenecemos a la humanidad. Y no está compuesta sólo por quienes hoy vivimos. Asimismo forman parte de ella quienes no están ya, y también quienes no están todavía. Sentirnos miembros de la humanidad nos exige esa memoria y esa solidaridad. No basta con ser afable para ser humano.

jueves, febrero 16, 2012

La guerra permanente


A propósito de la reciente declaración del Secretario de Defensa Leon Panneta (en la cual señala al año 2013 como propicio para el cese de actividades de las fuerzas militares de su país en Afganistan) y a la proclama del fin de hostilidades en Irak hecha por el presidente Barack Obama en 2010, con tino, Mary L. Dudziak apunta a la contradicción intrínseca en el hecho de declarar, más que nada para fines mediático-politicos, la terminación de guerras por parte de presidentes de Estados Unidos, mientras soldados siguen en los sitios de combate y los ejecutivos no interrumpen el ejercicio de su prerrogativas, propias de circunstancias extraordinarias:
Yet at Guantánamo Bay and elsewhere, the United States continues to hold enemy detainees "for the duration of hostilities"... Because the end of a war is traditionally thought to be the moment when a president’s war powers begin to ebb, bringing combat to a close in Afghanistan and Iraq should lead to a reduction in executive power — including the legitimate basis for detaining the enemy.
La explicación, discutible, estriba en la ampliación del término "guerra" para incluir en su connotación el conflicto entre un estado y alguna organización, en este caso Al Qaeda, es decir, la facultades de "guerra" ya no se encuentran limitadas a un espacio geográfico ni temporal, sino que se entienden justificadas, a juicio de lo involucrados, en tanto exista alguna amenza a la seguridad nacional o persistan "condiciones de conflicto".

La critica de Dudziak se refiere, más que nada, a la doblez del discurso:
Mr. Obama is trying to have it both ways. Ending major conflicts in two countries helps him deliver on campaign promises. But his expansive definition of war leaves in place the executive power to detain without charges, and to exercise war powers in any region where Al Qaeda has a presence. By asserting, for political purposes, that the nation’s two wars are ending while planning behind the scenes for a longer-term war against Al Qaeda terrorists, the man who pledged to bring America’s wars to an end has instead laid the basis for an endless battle.

martes, julio 26, 2011

El discurso político y los fanáticos

En artículo titulado A right wing monster, que pretende ser un llamado de conciencia al discurso radical que contribuye a la conformación de "ambientes" propicios para las acciones irracionales de fanáticos, Ross Douthat escribe:
How should European conservatives react? Not with the pretense that there’s somehow no connection whatsoever between Breivik’s extremism and the broader continental right. While his crimes should be denounced and disowned, their ideological pedigree has to be admitted. But this doesn’t mean that conservatives need to surrender their convictions.
Douthat, no obstante, al hacer esta introspección pretende asimilar el discurso ecologista de Al Gore al de los predicadores conservadores cercanos a la xenofobia y al racismo, lo que me parece un exceso y alienta dudas respecto a las intenciones auténticas del texto. Lo que salva al artículo son varios de los comentarios que se han vertido como reacción al mismo, que derrochan la inteligencia que en esta ocasión faltó al colaborador del New York Times:
  • I for one am not surprised that yet again, some self-righteous person believes it is their God-given patriotic mission to go out and act violently against other people who are threats -- to rid their world of muslims, or americans, or communists or jews or immigrants or whatever. And these people do not act alone, and do not think alone: they are acting out on what others advocate in public rhetoric, and tone, and ideology. Violence is simply the physical acting out of the ideas of hatred. cofresi.
  • What's important is not whether an extremist's views are to the right or to the left, but the degree of extremity, or in other words, to what extent the views are allowed to eclipse common standards of decency and reason. The problem with Breivik and Kaczynski is the same: such radical dedication to concepts that they no longer value the humanness of their perceived opponents. If we are to live together in a society, we must put priority on these basic, common values, and compromise on the merely ''political'' issues.  Agia Sophia
  • The vision for political priority of life, liberty, and the pursuit of happiness over traditional political privilege based on birth, class, or ethnicity is not folly, but the most ennobeling form of civic life that has yet been invented. The atrocities perpetrated by Breivik stand as a sobering invitation to both Americans and Europeans to remember that we cannot work for a better life together while we are busy defending our justifications for why people of foreign languages, religions, and customs who move to our communities to live under our laws should be excluded from rational, open, political dialogue and participation according to our ideals for a just society. Sarah Wiler
  • But multiculturalism is the way the human race might grow up and mature and learn to love, to share, and appreciate the beauty of other cultures. Multiculturalism enables people to exit from their self protective cocoons of fear, judgement, hostility, and attachment to misguided beliefs in their own culture's superiority. Multiculturalism may not be easy, but it is a path to a more mature human race, and it would be worth the risks and growing pains. Growing pains are the process every human life goes through individually, and the same principal should not be denied for the larger societal growing process. Hank
  • I agree that conservatives need not abandon their ideals, but every time any of us calls, or thinks, our neighbors evil (rather than mistaken), because they disagree with us, or because we are not getting our way, we are contributing to the next Norway, the next 9/11, the next Bosnia, the next Rwanda. Bejay
¡Y se siguen acumulando!

jueves, febrero 10, 2011

Diálogo entre un maestro y un abogado

jueves, enero 27, 2011

Dios y los animales


Me gusta la manera como Amartya Sen trata de introducirnos a la discusión sobre la idea de justicia:
"En el pequeño mundo en el cual los niños viven su existencia... no hay nada que se perciba y se sienta con tanta agudeza como la injusticia... Pero la fuerte percepción de la injusticia manifiesta se aplica también a los adultos. Lo que nos mueve... no es la percepción de que el mundo no es justo del todo, lo cual pocos esperamos, sino que hay injusticias claramente remediables en nuestro entorno que quisieramos suprimir."
Dicha parte del prefacio del libro de Sen La idea de la justicia, y la percepción a la que se refiere, vino a mi mente al toparme hoy con otro párrafo, éste del artículo God may work in mysterious ways, but cognitive science is getting a handle on them del psicólogo Jesse Bering, extracto del capítulo introductorio a su libro The Belief Instinct: the Psychology of Souls, Destiny and the Meaning of Life. Entre la sugerentes ideas del libro, que a más de uno habrán de dejar atónito, está la que afirma que la presencia de la idea de un Dios en nuestra vida probablemente es una reacción de nuestro cerebro para desahogar la necesidad imperiosa de una presencia protectora al encontrarnos en situaciones de especial infortunio.

Si esa presencia protectora y que encarna todo el bien y la sabiduría posibles existe, ojalá también tenga una forma de reconfortar a los animales, innecesarias víctimas de nuestra crueldad y codicia. No obstante, la ilusión de su existencia no nos excusa moralmente de nuestra falta de acción, en este mundo, para evitar y reparar injusticias provenientes del abuso de poder de la raza humana sobre otras especies, como las que se perciben del siguiente párrafo, recriminador, del texto de Bering:
Back when I was in graduate school, I spent several years conducting psychological research with chimpanzees. Our small group of seven study animals was housed in a very large, very sterile, and very boring biomedical facility, where hundreds of other great apes—our closest living relatives—were being warehoused for invasive testing purposes under pharmaceutical contracts. I saw too many scenes of these animals in distress, unsettling images that I try not to revisit these days. But it occurred to me that if humans were in comparably hopeless conditions as these chimpanzees, certainly the question of God—particularly, what God could possibly be thinking by allowing such cruel travesties—would be on a lot of people’s minds.
No cabe duda de que es perdurable el mensaje moral de fondo que quería transmitir Victor Hugo cuando afirmó: "Los animales son de Dios. La bestialidad es humana. "

viernes, diciembre 31, 2010

Propósitos para 2011... y siempre



No se trata aquí de mandamientos de autoridad sino más bien de consejos, si se quiere reglas de asunción voluntaria destinadas a servir como guías de ruta para navegar mejor en ese largo trayecto individual que es la vida.

viernes, diciembre 03, 2010

Cara a cara con Bertrand Russell

Se trata de una entrevista realizada por la BBC en 1959. Se cuestiona al filósofo sobre sus lecturas favoritas de niño, respecto de su ilusión por observar un ángel, acerca del origen de su escepticismo y de su inclinación por las matemáticas, la filosofía y el activismo político; Russell nos comenta de sus encarcelamientos, de la expulsión de las escuelas donde daba clases, de los temores y acusaciones de padres de familia conservadores de que fuera a convertirse en un "corruptor de menores" (sí, como Sócrates), del ostracismo académico que lo condenaba a la pobreza en Estados Unidos, de su lucha contra el fanatismo: "el peligro más grande del mundo", de su campaña contra todo tipo de guerra, de cómo su gusto por el tabaco salvó su vida.

Al final señala el valor que espera que las generaciones venideras pueden obtener al observar, después de su muerte, la presente entrevista: creer en lo comprobable más allá de nuestros deseos y conveniencias y aprender a tolerar a quienes piensan distinto a nosotros, ya que es necesario para poder seguir vivir juntos como humanos, "el amor es listo, el odio es tonto".

Nota: la caricatura es de Fernando Vicente.



miércoles, noviembre 03, 2010

El decálogo de la libertad


Parece interesante reflexionar sobre las máximas para vivir que nos dan los grandes pensadores. Antes ya comentamos los Diez Mandamientos para el Siglo XXI de Christopher Hitchens. Si bien no fueron pensados para esta centuria, sigue siendo valioso discutir los Diez Mandamientos para la Libertad que propone el filósofo británico Bertrand Russell, que acaban de ser rescatados del olvido por el sitio Prodavinci.

Podemos extraer de ellos como modelo de conducta el observar una actitud optimista y confiada frente a la vida, sin caer en la soberbia, privilegiar el uso de la razón, no respetar "totems" o "vacas sagradas" en ninguna materia, evitar abusar de los demás, criticar el autoritarismo, no temer la opinión que sobre nuestras ideas pudieran tener los demás, privilegiar la discusión y a las personas inteligentes aunque difieran de nosotros y menospreciar a los tontos, a los que no define pero pudieran ser aquéllos que no comulgan con el decálogo propuesto. En síntesis, Russell enfatiza el respeto por la verdad, someternos a la crítica inteligente y no limitarnos por barreras  sociales o por aquellas establecidas internamente. Sería útil averiguar cómo pudo ser que la forma de pensar de este opositor incansable a la proliferación de armas nucleares, lo llevó a ser considerado por una sentencia judicial como "moralmente impreparado" para ser profesor en el City College de Nueva York en 1940.

Los Diez Mandamientos de la Libertad dicen a la letra lo siguiente:
  1. No te sientas absolutamente seguro de nada.
  2. No pienses que vale la pena ocultar la prueba, pues con toda seguridad ésta saldrá a la luz.
  3. Nunca te desanimes pensando que no vas a tener éxito.
  4. Cuando te encuentres con una oposición, incluso si viene de tu esposa o de tus hijos, esfuérzate por vencerla con argumentos y no con autoridad, pues la victoria que depende de la autoridad es irreal e ilusoria.
  5. No tengas respeto por la autoridad de otros, pues siempre se encuentran autoridades en contrario.
  6. No uses el poder para reprimir opiniones que consideres perniciosas, pues si lo haces las opiniones te reprimirán a ti.
  7. No temas ser excéntrico en tus opiniones, pues todas las opiniones aceptadas ahora alguna vez fueron excéntricas.
  8. Encuentra mayor placer en el disenso inteligente que en la aceptación pasiva, pues si valoras la inteligencia como se debe, lo primero implica una más profunda aceptación que lo segundo.
  9. Sé escrupulosamente sincero, incluso si la verdad es inconveniente, pues es más inconveniente cuando tratas de ocultarla.
  10. No sientas envidia de la felicidad de aquellos que viven en un paraíso de tontos, pues sólo un tonto pensará que eso es la felicidad.
 Nota: la caricatura es obra de David Levine.

    lunes, julio 26, 2010

    ¿Tabula rasa?

    Decía John Locke, en su Ensayo sobre el entendimiento humano, que al nacer la mente se encuentra como una hoja en blanco sobre la cual escribe la experiencia; con estos materiales se forman las ideas, que son el objeto del entendimiento cuando pensamos. La experiencia puede consistir en sensaciones, que nos informan acerca de cosas y procesos en el mundo externo, y reflexiones, que nos hacen concientes de las operaciones y procesos que se desarrollan en nuestra mente. Con base en las ideas simples, aprehendidas mediante las sensaciones y las reflexiones, podemos hacer combinaciones con base en las cuales construimos ideas complejas sobre una gran variedad de cosas. De ahí que el punto de partida del entendimiento humano es una tabula rasa que es el continente al cual la experiencia da contenido.

    La observación ha llevado a reconocer la evidente lentitud del aprendizaje de los pequeños humanos comparado con el de otros animales, lo que coloca al bebé como uno de los seres más indefensos en el reino animal, de ahí lo relevante del proceso de socialización mediante el cual los padres y el grupo social inician el largo proceso civilizatorio de las criaturas para que sepan lo que es correcto e incorrecto hacer y aprendan a convivir y a sobrevivir. Bajo esta perspectiva William James describió la vida mental de los bebés como "una gran, floreciente y escandalosa confusion". Juan Jacobo Rousseau, más drástico, describió al bebé como "un perfecto idiota".

    Pues bien, al parecer los pequeños humanos vienen por la revancha y están presentando a John Locke con el desafío más formidable que se ha hecho a su tesis, sin necesidad de grandes abstracciones ni disquisiciones metafísicas, sino meramente comportándose como siempre lo han hecho a efecto de ser, paradójicamente, observados y demostrar que hasta la fecha han sido incomprendidos. En efecto, el Infant Cognition Center de la Universidad de Yale ha conducido una serie de estudios, dirigidos por Paul Bloom, destinados a indagar sobre lo que llaman "la vida moral de los bebés".


    En estos estudios se presenta a bebés desde los seis meses de edad diferentes escenarios en los que participan muñecos que "interactúan" en distintos supuestos de cooperación, algunos llevando a cabo "acciones" que los muestran como cooperativos y otras que los muestran egoístas al no ayudar a los demás muñecos a la consecución de tareas colectivas sencillas. Para sorpresa de los psicólogos, prácticamente todos los bebés muestran preferencia por los muñecos "amistosos" y llegan incluso a "castigar", mediante la privación de dulces o inclusive golpeando en la cabeza, a los muñecos "malos".

    Esto no implica una reinvindicación de la teoría de las ideas innatas ejemplificada en el mito de la caverna de Platón, ni es evidencia de que adquirimos nociones del bien y del mal por la revelación de seres trascendentes. Se trata más bien de los principios que sostiene la corriente de los "naturalistas morales" que afirman que la historia de nuestra moralidad comienza retrocediendo muy atrás en el pasado de la evolución, en la manera como los insectos, las ratas y los demás animales han aprendido a cooperar para sobrevivir. Para cuando el homo sapiens se formó la evolución ya había dotado de una firme fundación del sentido moral a la especie humana.

    De esta manera tenemos que los bebés (que se encuentran esperando las disculpas de Rousseau y James), lejos de ser una tabula rasa, ya poseen una rudimentaria noción de la justicia desde pequeños la cual se va desarrollando de una infinidad de maneras posibles, hasta conformar sistemas filosóficos sofisticados, por la influencia de la cultura, en cuya formación, en descargo de Locke, desempeñan un papel relevante las ideas complejas producto de nuestras sensaciones y reflexiones.

    jueves, abril 29, 2010

    ¿A quién salvar primero?

    Imaginemos que se encuentra a bordo de una barca en el mar, después del naufragio del navío en el que disfrutaba de un crucero, lo que le dio tiempo de conocer algo respecto del resto de los náufragos. Observa a un perro exhausto luchando por mantenerse a flote lo mismo que a un hombre y tiene que decidir a quien ayudar en primer lugar. "Una vida humana es más valiosa que cualquier otra cosa", hemos escuchado, "no se puede comparar a un hombre con un perro", dirán otros. Y sí, en efecto, suena bien, pero resulta que tengo serias dudas respecto de la validez general de dichas afirmaciones. Si lo único que tiene el hombre en su favor es la pertenencia a una especie, en este caso la humana, creo que es correcto poner en una balanza sus circunstancias particulares y las del animal. No encuentro argumentos para sostener que la vida de un hombre debe preferirse en cualquier caso a la de un animal sin hacer mayores consideraciones o razonamientos que tengan que ver con la historia de los involucrados o con el mayor o menor grado de vulnerabilidad en que se encuentran en el momento de tomar la decisión; creo que en muchos casos puede llegar a ser moralmente justificable, inclusive exigible, salvar primero al perro.

    miércoles, marzo 17, 2010

    Diez mandamientos para el siglo XXI


    Los Diez Mandamientos, previstos en el libro Deuteronomio en la Biblia, son un conjunto de reglas que ha sido utilizado, al igual que otro tipo de preceptos provenientes de los diversos libros sagrados que se ha dado la humanidad, como inspiración y base originaria del código de normas que constituyen la moral positiva de muchos grupos sociales. Salvo algunas expresiones fundamentalistas, ya son pocos los que en nuestros días pretenden aplicar al pie de la letra lo previsto en los libros sagrados, no obstante, lo dispuesto en ellos sigue siendo material útil para la reflexion moral y filosófica.

    Me gusta citar el decálogo como un ejemplo de ordenamiento que es propio de una sociedad o comunidad pre-jurídica, entendida en los términos que utiliza el teórico del derecho H.L.A. Hart, pero con alguno de los elementos de una comunidad jurídica, como sería lo que él llama "regla de reconocimiento", que en este caso guardaría semejanza con las tablas petreas de origen divino presentadas por Moisés a su pueblo. También se acomoda como ejemplo de la necesidad de interpretar de una manera flexible las disposiciones que pretenden regular la conducta humana, a efecto de que se adapten a los tiempos y contexto del caso, como sería lógico hacerlo en un grupo social que pretendiera organizarce bajo la guía de los principio de las tablas mencionadas para superar las condenas injustas que podrían recaer en quienes mataran en defensa propia, o en quienes cometieran lo que ahora conocemos como el "robo de famélico".

    Siempre me ha parecido absurdo el mandamiento que ordena no desear o codiciar, entre otras cosas, a la mujer del prójimo, ¿será posible controlar los pensamientos que obedecen a instintos, por naturaleza espontáneos? , si hacemos una interpretación literal del precepto ¿podría la mujer, a diferencia de los miembros del sexo masculino, desear al hombre de su "prójima" sin preocupación alguna?; creo que parte de la respuesta descansaría en el hecho de que en los Diez Mandamientos la mujer es tratada como uno más de los objetos que pueden pasar a ser propiedad de un hombre, sujeto primordial al cual se dirigen las prescripciones del código en cuestión. Finalmente, cabe mencionar que en el decálogo no se dislumbran criterios para graduar la pena o para resolver los casos dudosos, ni se establece un procedimiento que permita superar el anquilosamiento de sus mandatos, lo que, volviendo a Hart, le impediría reunir las características estructurales propias de un sistema jurídico.

    El ensayista inglés Christopher Hitchens no recurre a la teoría jurídica, pero sí a la reflexión moral, acompañada de una buena dosis de ironia para evaluar la pertinencia de los Diez Mandamientos en nuestros días. Desde mi punto de vista lo más interesante de su ejercicio es la propuesta que nos presenta de nuevo decálogo de conducta para el siglo XXI en este video producido por Vanity Fair. La moraleja: "no consumas tu moral en tabletas".

    lunes, septiembre 21, 2009

    Cinco minutos con Richard Dawkins


    Reconocido agnóstico e intelectual inglés, autor, entre otros libros, de El gen egoista, Evolución: el mayor espectáculo sobre la tierra y El espejismo de dios, se somete a una descarga de preguntas en cinco minutos formuladas por Matthew Stadlen de la BBC. Entre los temas tocados en ese brevísimo lapso: las razones de sus dudas sobre la existencia de dios, su postura escéptica como manera de acercarse a la verdad ("no se puede creer aquello sobre lo que no hay evidencia"), la idea del infierno como artilugio para asustar niños, el significado de la muerte. En relación con la pregunta que podríamos traducir como ¿cuál es el sentido de la vida? ("what it´s the point"), contesta: vivir la vida a lo máximo, disfrutarla, entenderla, dar todo lo que podamos como humanos, hacer las cosas que nos hacen ser felices.